
El inversor de origen indio Ramchand Bhavnani confía en entrar en el consejo de administración de Banco Popular este 2009, según confirmó un portavoz oficial del empresario. Bhavnani, que cuenta con una participación del 5,066% en esta entidad financiera --a través de la sociedad de inversión Casa Kishoo--, ha manifestado en reiteradas ocasiones su intención de entrar en el máximo órgano ejecutivo, ya que su inversión en el banco que preside Ángel Ron es “muy fuerte” y quiere estar “en primera línea de decisión” del banco.
“Es obvio que con un 5% del capital es un paso que se tiene que dar”, indicó el citado portavoz, quien precisó que el inversor afincado en Canarias deberá “esperar a que quede una vacante” en el consejo de administración del banco. Tras indicar que entre el inversor y el equipo gestor del Popular hay buenas relaciones, el portavoz subrayó que a principios de año “se tratará el asunto otra vez”.
Tras deshacerse de su participación en Bankinter, la apuesta del empresario indio por la banca española no ha decaído gracias a la citada participación en Banco Popular y a la adquisición de cerca de un 2% del Banco Sabadell la pasada primavera.
El sueño indio
La historia de Bhavnani encaja perfectamente con el prototipo capitalista del triunfador hecho a sí mismo. El sueño americano, sólo que situado en Tenerife, en lugar de en Nueva York. Originario de la India, emigró a Hong Kong para trabajar como empleado de un comerciante llamado Kishoo. El negocio se trasladó a Canarias, y Bhavnani, siguiendo la tradición, acabó casándose con la hija de su patrón.
El bazar despegó a la vez que lo hacía el turismo en las islas, y en 1983 decidió invertir 20 millones de pesetas en el Banco Popular. Desde entonces, su capital no ha dejado de multiplicarse, gracias, sobre todo, a sus inversiones en el sector bancario.
Pero su estrategia difícilmente puede ser imitada por la mayoría de inversores, ya que se basa en el crédito y en su relación privilegiada con los bancos. Bhavnani logra créditos de varios millones de euros para invertir en las propias acciones del banco prestador, que a su vez le sirven de garantía de las cantidades prestadas. Con los dividendos obtenidos, cancela la deuda. “Siempre ha funcionado bien este sistema”, reconoce.
No hay comentarios:
Publicar un comentario