martes, 25 de noviembre de 2008

Lukoil aterriza en Repsol


El futuro de Repsol se decide estos días entre Moscú, Madrid y Barcelona. Desde la capital rusa, su Gobierno y Lukoil tratan de hacerse con hasta el 30% de la petrolera; desde Madrid, su equipo directivo y el Gobierno capean el temporal como pueden y aceptan la entrada de los rusos como un mal menor para la compañía.

La incertidumbre sobre el accionariado de la primera petrolera española y el temor a que pierda su españolidad es consecuencia directa de los excesos del boom del ladrillo y el pinchazo de su burbuja. Cuando Sacyr Vallehermoso desembarcó en el capital de la compañía, con la compra de un 20% desde finales de 2006 por unos 6.000 millones de euros, la compañía de Luis del Rivero se convirtió en el garante de la estabilidad y españolidad de la firma.

No han pasado ni dos años y el empresario murciano se ha convertido ahora en el talón de Aquiles de una compañía que es estratégica para la garantía del suministro energético español y que tiene en su poder una de cada tres gasolineras del país. Pese a ser una compañía bien gestionada, con un balance saneado y un beneficio neto de 2.816 millones de euros (un 15% más) en los nueve primeros meses del año, se ha convertido en moneda de cambio de los problemas con los bancos de Sacyr y de los reforzados deseos desinversores de La Caixa.

Tanto el presidente, de la caja, Isidro Fainé, como el de la petrolera, Antonio Brufau, no supieron elegir en su momento al mejor compañero de viaje. El que vino a dar estabilidad frente a posibles OPA hostiles desde el extranjero es el que ahora provoca una incertidumbre que puede dejar en manos rusas el control de Repsol.

Brufau y Fainé no han conseguido en estos dos últimos años dar estabilidad a una compañía que ahora sólo vale en Bolsa 16.603 millones de euros, acumula una caída del 44% desde enero y es presa del mejor postor. Fue La Caixa la que aupó a Brufau a la presidencia de la petrolera y fue Del Rivero el que le ha respaldado en los dos últimos años. Ambos ponen ahora pies en polvorosa, podrían dejar el control de Repsol y del sector energético español en manos de Lukoil.


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